• Persona durmiendo plácidamente en una habitación limpia, con luz tenue azulada
    El papel del sueño en las alergias

    Cómo el descanso influye en la inflamación

EL DESCANSO NOCTURNO NO SOLO RECUPERA ENERGÍA: TAMBIÉN REGULA LA RESPUESTA INMUNITARIA Y PUEDE INFLUIR EN LA INTENSIDAD DE LOS SÍNTOMAS ALÉRGICOS

Dormir bien es una necesidad biológica fundamental. Sin embargo, pocas veces se habla de cómo el sueño afecta al sistema inmunitario y, en particular, a las enfermedades alérgicas.

Diversos estudios muestran que la falta de sueño o el descanso interrumpido pueden aumentar la inflamación del organismo, alterar la barrera epitelial y agravar los síntomas de alergias respiratorias, cutáneas o alimentarias.

El sueño y la inmunidad están estrechamente conectados: cuando uno falla, el otro se resiente.

 

ÍNDICE:

  1. Cómo influye el sueño en la respuesta inmunitaria
  2. Alergias respiratorias y calidad del sueño
  3. Estrés, sueño e inflamación alérgica
  4. Higiene del sueño: hábitos que reducen la inflamación
  5. Futuro: sueño y terapias inmunológicas personalizadas
  6. Conclusión

Cómo influye el sueño en la respuesta inmunitaria

Durante el sueño profundo se activan procesos que regulan la reparación celular y la producción de citoquinas, proteínas esenciales en la respuesta inflamatoria.

Dormir poco o mal altera el equilibrio entre citoquinas proinflamatorias y antiinflamatorias, lo que puede aumentar la susceptibilidad a las alergias o agravar los síntomas ya existentes.

Además, la melatonina, hormona clave en el ritmo circadiano, también actúa como modulador inmunológico y antioxidante, ayudando a reducir la inflamación sistémica.

Persona dormida en cama con luz cálida, mientras una lámpara tenue ilumina la habitación

Alergias respiratorias y calidad del sueño

Las alergias respiratorias (rinitis, asma alérgico) afectan directamente la calidad del descanso.
Los síntomas nocturnos como la congestión nasal, la tos o las sibilancias dificultan el sueño profundo, provocando despertares frecuentes y fatiga diurna.

A su vez, la falta de descanso amplifica la inflamación, generando un círculo vicioso que puede perpetuar la sintomatología.

El control de los alérgenos domésticos (ácaros, polvo, humedad) y el uso de tratamientos adecuados antes de dormir pueden mejorar significativamente la calidad del sueño.

Persona joven en cama con expresión de congestión nasal, pañuelos sobre la mesita y luz suave

Estrés, sueño e inflamación alérgica

El estrés crónico afecta tanto la calidad del sueño como la función inmunitaria.

Niveles elevados de cortisol (la hormona del estrés) alteran los ciclos de sueño y promueven una inflamación persistente.
En personas alérgicas, esto puede traducirse en brotes más intensos de urticaria, eccema o asma.

Las técnicas de relajación, la respiración controlada y una rutina de sueño estable ayudan a equilibrar el eje sueño-estrés-inmunidad.

Persona practicando meditación o respiración profunda antes de dormir

Higiene del sueño: hábitos que reducen la inflamación

La higiene del sueño consiste en adoptar rutinas y condiciones que favorecen un descanso reparador.

Algunas recomendaciones útiles para personas con alergias:

  • Mantener horarios regulares de sueño.
  • Evitar pantallas luminosas una hora antes de acostarse.
  • Ventilar la habitación y usar fundas antiácaros.
  • Evitar animales en el dormitorio.
  • Reducir cafeína y alcohol.

Dormir entre 7 y 8 horas mejora la regulación inmunitaria, disminuye los niveles de histamina y reduce la respuesta inflamatoria alérgica.

Habitación limpia y ordenada con cama blanca, persianas semibajadas, planta verde y luz tenue

Futuro: sueño y terapias inmunológicas personalizadas

La investigación actual explora cómo la cronobiología (el estudio de los ritmos biológicos) puede mejorar la eficacia de los tratamientos para alergias.

Ajustar el momento del día en que se administran medicamentos o inmunoterapia podría potenciar sus efectos y minimizar reacciones adversas.

El descanso adecuado no es solo un apoyo al tratamiento, sino una parte esencial de la salud inmunológica.

Investigadora observando datos en pantalla sobre ritmos circadianos y sueño

Conclusión

Dormir bien no solo mejora el estado de ánimo: también refuerza las defensas, regula la inflamación y ayuda a controlar las alergias.

La falta de sueño, por el contrario, puede convertirse en un desencadenante silencioso de crisis alérgicas.
Cuidar la calidad del descanso es invertir en salud inmunológica y bienestar a largo plazo.

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