Plásticos, caucho, metales, tejidos, pinturas o tintes pueden contener sustancias que provoquen irritación o, en algunos niños sensibilizados, reacciones alérgicas de contacto.
Esto no significa que los juguetes sean una causa habitual de alergia. Elegir productos adecuados y saber reconocer una posible reacción permite prevenir problemas sin limitar innecesariamente el juego.
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